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VIAJES ALREDEDOR
DEL CUENTO IV:
"El yo es siempre
aborrecible" y tanto creyeron esto los franceses que hasta Gide
llegó a decir: "El yo no existe en literatura", cuando en
realidad es lo único seguro
que puede darse, pues tratándose de una
disciplina ocupada casi únicamente
del hombre, sería absurdo y
candoroso privarlo de su "yo" siempre tan querido
por cada uno
de nosotros. Importa señalar que Maupassant
sólo habló en
primera
persona, en sus cuentos fantásticos, como si presintiera que sus
experiencias de ansiedad y de angustia o sus manías persecutorias y
diversas
alucinaciones eran experiencias
intransferibles y singulares.
Recordemos que
murió loco, en un
manicomio, en cuatro patas y ladrando
como un perro
-según acotó Silvina
Bullrich, en "Carta a un joven
cuentista" Ed. Rueda-Bs.As.
1968).Aunque el relato en primera persona es frecuente en
los escritores
importantes, no se admite la primera persona del escritor
interviniendo con
opiniones y acotaciones en la historia (se usó mucho
en el pasado); hoy el autor
debe mantenerse tan invisible y oculto como
le sea posible. Ha quedado obsoleto
aquello de "y ahora fulano
descubrirá con horror que los ..." o "en poco tiempo
más
verá cumplido sus deseos", "cosa que finalmente le ocurrirá
". Lo cual en la
actualidad es una
ingenuidad o, peor aún, una
indiscreta intromisión O sobran
casos, como era de práctica en los siglos XV
a XVIII, en que se convertían títulos
en resúmenes de
la historia. Lo testimonia en Don Quijote de la Mancha,
Cap.XLIV
"Como Sancho fue llevado al gobierno, y del extraña aventura
que
en el castillo sucedió a D. Quijote". Cap.LV "De la
descomunal y nunca vista
batalla que pasó entre D. Quijote de la Mancha
y el lacayo Tosilos en defensa
de la hija de la dueña, Doña Rodríguez.
"Otros autores anteriores y
contemporáneos de Cervantes han
frecuentado ese modo de titular casi obligado,
porque en una Europa
semianalfabeta (el rey Pipino El Breve no sabía leer ni
escribir
), ese modo de titular servía para enterar a
los no lectores , ya que el
pueblo
se enteraba de las historias o consejas y
fábulas "de oídas", (las oía leer),
quien
leía estaba rodeado de público y debía
hacerlo en voz alta. El título era una
guía
para introducirlos, interesarlos o darles
pautas de la historia que prometía
tras ese
anuncio. Liliana Heker (Arg. contemp.=) ("Las peras del mal" -
"Zona de Clivaje" - "Los bordes
de lo real" - etc.) habla acerca de la gestación
de uno de
sus cuentos "Con el título di enseguida (por una manía personal que
tal vez se vincula con la
pretensión de un orden , no puedo empezar un cuento
si antes
no tengo el título)...inicié esa tarea previa
a la escritura, e imperceptible
desde
afuera, que me apasiona. La de ir transformando lo
que hasta ese
momento
había sido casi una idea filosófica, una pura abstracción, en
una
historia concreta. Cuando estoy inventando un cuento, lo invento
siempre:
en el
colectivo, mientras camino por la calle y antes de dormirme, y aún
cuando
duermo... Deleitarme con ciertas palabras,
desechar otras..., tirar muchos papeles
al
canasto,
caminar locamente por mi pieza tratando de redondear cada situación,
tirar más
papeles,
ir tramando, como una música, las palabras finales.
Tal vez algunos llamensólo a esta
última etapa "el acto de escribir",
pero yo sé que empecé a escribir cuando todo brillaba,
en el momento de
pavor que me sucedió cuando ordenaba
la biblioteca y que, también
de estas
vacilaciones, dilaciones y transformaciones está hecha la construcción de un
cuento". (Clarín 12 de septiembre de 1991)
Vamos a la
imaginación en movimiento en su función de regir la génesis del trabajo,
de ella decía
Hyppolite Taine (Fr.. 1828-1893 ) ..."la imaginación es la facultad
maestra,
y de ella dependen el arte de componer y el
sentido de lo verdadero (°).
Creo que
también la imaginación es necesaria para
plantearnos buenos títulos,
argumentos interesantes, inesperados finales
y para colocar cada cosa en su sitio.
Y es
igualmente necesaria para el detalle y
para inventar fisonomías, cuerpos y
almas".(°). Nota: Lo verdadero se obtiene a
través de la verosimilitud, y esto es
la
facultad de volcar en lo escrito toda la información
(estrictamente necesaria ),
algo que
conforme una razón interna para tornar real y lógico (creíble) aquello
que se
cuenta aunque sea ciencia ficción o relato fantástico. Que parezca
verdadero (similitud) . Encauzar la imaginación, contenerla y explicarla
con
imágenes verdaderas (objetos, olores,
ruidos, gustos, texturas: los cinco
sentidos
en acción ). La sábana del fantasma (los
dibujantes se la colocan
para
hacerlos visibles.) Caso contrario
¿cómo los
mostrarían?.
J.A.P
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