| |

Desde las primeras palabras
cautivantes de cada una de estas historias -que alentarán el
irrenunciable interés de su lectura intensa y sorprendente- se revela la
madura solvencia expresiva de un creador auténtico que sabe lo que
quiere contar y cómo contarlo. Por eso sus ficciones se imponen con la
similitud vigorosa de lo cierto, su transcurso textual está vivo y su
escritura es como una trampa de huesos y espíritu, de conciencia y
músculo, de sangre y de sensibilidad, de inteligencia y piel.
A partir de un instante crítico
extremo, cada cuento desarrolla una historia de notable riqueza
episódica y anecdótica: el crimen incorporado a la indiferencia
doméstica, la grandeza del amor suicida, un legado vindicatorio, la
cuenta saldada con la mutilación, el sacrificio triunfante, la venganza
justiciera de un niño, la piedad de una mentira orgullosa, son algunos
de sus asuntos estremecedores, profundos y misteriosos. Y el del relato
Adiós, Nico, por ejemplo, condensa quizá las claves temáticas de todos:
la sustitución, el amor y el dolor humanos, la identidad, el acoso, la
liberación, el tiempo, la justicia y la muerte.
Si Panizi domina la complejidad
trascendente de narrar, se debe sin duda a su compromiso existencial con
la literatura. Y es precisamente la literatura el mayor y mejor crédito
de esta obra, que acompañará con su comprensión y su solidaridad, la
propia invención de los lectores inteligentes y atentos. Valdrá la pena
que ellos reconstruyan la aventura encarnizada de estas ficciones
impecables.
Jorge Masciángioli

FIN DEL TIEMPO
Percibió cierta
luminosidad imprecisa. Una sensación de ahogo y de frío. La humedad del
lugar comenzaba a empaparlo. Forcejeó resbalando en un barro blando,
invisible. Algo cedía contra su cuerpo contraído. Había líquido contra
sus párpados obstinadamente cerrados, y sus pulmones comenzaban a
inundarse con él. Latidos irregulares y duros repercutían dentro de su
cráneo. Quiso cambiar de posición para orientarse hacia una salida, le
urgía abandonar ese encierro. Giró sobre sí mismo, las manos y pies no
le respondieron. Experimentó violentas náuseas cuando un limo espeso le
llenó la boca. No tenia memoria de algo anterior, ni de cómo había caído
en aquella sima. Intuyó un grave peligro. Intentó asirse a alguna
saliente y se precipitó de cabeza dentro del lodo asfixiante. Mucho
después recordó que en aquel instante había dejado de sostenerlo. El
recinto se estremeció. Cerca de él un rumor de aguas corriendo, un
gorgoteo. Ecos de trueno, cataclismo agónico de animal herido, vibración
cercana que lo arrojó contra las paredes pegajosas. Fue prisionero de
una muda negrura expectante, amarrado desde el principio a una fatalidad
sin tiempo. Experimentó una violenta opresión en todo el cuerpo y siguió
cayendo. Cayendo hasta un abismo secreto. A través de sus ojos cerrados
le llegaron claridades rojizas, y el silbido opaco del viento
retorciéndose por entre corredores y galerías. Estaba exhausto, tenía
mucho frío, oyó voces distantes que fueron devoradas por un silencio
tenebroso. La luz y el sonido lo abandonaban. Comenzó de pronto a
dolerle todo el cuerpo. En ese momento se sintió débil, derrotado. Y ya
sin fuerzas se dejó estar, con resignación. Recuperó el sentido cuando
algo helado y durísimo le atenaceó el cuello y la cabeza. Entonces gritó
en el colmo de la angustia.¿Era posible que no lo oyeran? Desesperado,
lloró hasta enloquecer, hasta que su voz fue un quejido inaudible. Había
nacido.
JOSÉ ANTONIO PANIZZI

José Antonio Panizzi nació en
Lomas de Zamora - República Argentina, en 1932. Ejerció la docencia
durante 32 años en la Escuela de Educación Técnica "Alejandro Volta" de
esta capital. Fue jefe de redacción de la revista Fronteras. Publicó en
La Prensa, La Opción y en las Revistas Argentinas, Fronteras , Las
Letras y Fundación San Telmo.
Fue becado por concurso por el
Fondo Nacional de Las Artes. En el período 1990/91 fue Vicepresidente
de la Sociedad Argentina de Poetas y Escritores de Matanza, entidad que
hoy preside.
Con el cuento "Fin del Tiempo"
obtuvo en 1979, el 1er. prenio en el Concurso del Rotary Club de Ramos
Mejia. En 1983 nominó "Roger Pla" a dicho certamen, del cual es jurado
permanente.
FIN DEL TIEMPO está conformado por
trabajos premiados en varios concursos y publicados en diversos medios.
Integró talleres literarios de la Sociedad Argentina de Escritores de
Horacio Salas, Jorge Masciángioli y Roger Pla.
Revista "Las letras"

Comenzamos a transitar las veredas
otoñales. En El libro de las Frases
anoté: "El otoño es una primavera en retroceso". Quizá sea la estación
más poética, por la melancolía que emana de los árboles es su streep
tease. en ese despojamiento tísico (arrojan en silencio sus pulmones al
viento), su ropaje que fue verde, hoy cubre veredas en caravanas
tristonas, de hojas teñidas de tonos rojizas, marrones y ocres,
amarillas presencias que se arrastran por parques, campos y veredas que,
entre numerosos raspados, emiten imperceptibles voces que suenan como
llovizna serena.
La hojarasca sin rumbo fijo y agónica
multitud vegetal, rueda su ballet entre vaivenes y humores de la brisa,
la que en su disfraz lúdico ensaya diminutos tifones (si prestamos
atención no dejaremos de advertir la divertida sonrisa de travesura en
el aire , quizá también, y ya nervioso, el viento se apodera de
moribundas hojarascas y las aparta veloz del árbol natal, modo abrupto y
piadoso de abreviar la ceremonia del adiós.
En fin, como leen, no puedo sustraerme al influjo de
dulce melancolía o dolorosa inquietud que emana de este sendero que
conduce al invierno, quizá sea la futura y presentida meta de tierra que
devora o, los avatares de la marcha por el cauce, que semeja y conduce
así al destino humano, como al vegetal -ese compartido marchitar sin
pausa o arrastrarse crujiente y hasta que, por breves momentos felices,
permite volar... Cierro con una sonrisa: "Para la hormiga, el otoño es
un despilfarro".
|
|