ESE LUGAR, LA VIDA      

                                                            Eva Isabel Ruiz Barrios

 

ESTE LIBRO INTEGRA LA COLECCIÓN BIBLIOTECA DIGITAL SIGLO XXI
Principal
OBRA
FRÁGIL ALA
DE LA POESÍA
LA LENGUA VIVA
ALAMBRES
ESE LUGAR LA VIDA
      

 

 

El lugar de la vida
"Esa remota polémica de si la poesía es o no literatura viene aquí a ser reavivada con un matiz singular, con consecuente y verdadera devoción, por Eva Isabel Ruiz Barrios, autora de Ese lugar, la vida: su experiencia de lo lírico se traduce, en esta obra, en arduos trasuntos de lo emotivo en lo posible y en lo imposible, en los límites y en los plazos, en la mirada ansiosa y nunca resignada, en la memoria inmarcesible, en los afectos y en las transferencias que nos rigen.

...La muy sensible novedad que aporta Eva Isabel Ruiz Barrios y sobre la que quisiera reparasen los lectores de este libro, es una sutileza, pequeña si se quiere pero determinante si la vemos con ojos avizores: consiste en un equilibrio preciso y continuado entre la vocación del canto que todo lo abarca y esa imperiosa elaboración de sustantivos sagaces y arquetípicos que define a la literatura."

                                                            Fernando Sánchez Zinny

 

 

 

 

 

 

 




 

 
 
 
 
La palabra que te moja los labios

 

I 

Creces en ese rojo que la tarde acuerda con el cielo

 

como una copa de plumas que Dios bebe.

                                    

Eternidad en que agonizan los sudores de la muerte

desperezándose...

 

abriendo el secreto del encuentro,

 

el ombligo ígneo de la Vía Láctea

 

Sobre sombras y abismos

 

se iluminan  los pezones como tiernos rayos sonoros.

 

 

 

II

 

Una paloma en el viento

encallada en el silencio

azuzado en la no forma que el universo amasa

y me trae contigo

 y se poda en mi seno.

 

 

III

 

Como agua danzarina agitan el abdomen

manantiales de pájaros silentes,

leones con gemidos de especie,

huesos de bahías hambrientas.

 

 

 

IV

 

Tus dedos en capullos de inviolables certezas

testigos de sueños profundos

de la risa del cielo

 

contra paredes rosas       

contra milagros escondidos...

 

bajo bosques de orgasmos

escanciados

en el agua secreta de las revelaciones.

 

 

 

V

 

Serpiente dorada

 con un ciego deseo,

suelto en el sueño 

debajo de la blusa

detrás de la montaña.

 

 

VI

 

Soledad que dos mutilan

con puñales de dioses.

 

La sombra cae opípara

desangrando desiertos

                    pubis

                     enigmas

                     manantiales de fuego

                     rincones de terciopelo,

                     hambre estremecida.

                     

     Yo duelo

                   la palabra que te moja los labios.

 

 

 

Genealogías

 

 ¿Quién redobla campanas desde remotos tiempos

 

como si fuera un volcán entre sueños?

 

¿Quién reclama a la palabra su vestido de fiesta,

 

el temblor de sus muslos?

 

Huesos genealógicos cavan la negrura del cielo.

Cuánto silencio herido detrás de una palabra.

 

Cuánto ángel moribundo baja por las lanceoladas hojas

 

que cimbrean la memoria del mundo.

 

 

Desde el fondo mismo del maldito silencio asciende

 

como un vaho embriagante,

 

como un ejército reclutado por sentidos ocultos

 

cuyos cuerpos se alzan

 

entre un mar de tinta y papeles,

 

con vías solitarias y largas,

 

un paisaje entrañable, bello y terrible,

 

como la última mirada de mi madre.

 

 

 

Un continente que se fue por las ramas


Si uno mira el silencio,
 

si uno se anima a seguirlo
 

como lo haría con una historieta,
 

trepar en su palo mayor
 

en plena tormenta apocalíptica
 

y aparecer terrible, boca abajo,
 

en un continente que se fue por las ramas,
 

aprendería o debería a aprender lo que late debajo,
 

lo que tiene de azul y de remanso
 

un mar en calma,
 

lo que tiene de fértil su destello,
 

sagrario que en su copa es la palabra.
 

 

 

Cajón de sastre

 

Vienes por un hilo de luz

 

hasta golpear mi frente

 

con un álbum de fotos

 

justo cuando te olvido.

 

 

 

De pronto, estoy en otra historia

 

De pronto, estoy en otra historia

 

con un papel en blanco

 

en mitad de la vida

 

y el autor esculpe en mis zonas vedadas

 

el frío de la infancia.

 

 

Eva Isabel Ruiz Barrios

 

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Revisado: 23 de junio 2014