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Carlos
Castagnini nació en Morón, (Bs As.
Argentina). Estudió periodismo en la
Escuela Argentina de Periodismo,
egresando en 1.964.
Comenzó a
escribir
en su infancia y desde muy joven
colaboró en los periódicos zonales
"Pueblo Mío" y "La
Tribuna".
Fue
director de la revista
"Horizonte", con el auspicio
de la Dirección de Cultura de la
Municipalidad de Morón y luego
director de la revista
"Impulsos", órgano
periodístico de La Cantábrica
Trabajó
incansablemente por elevar el nivel
artístico y cultural de Morón. Entre otros
lauros, recibió el Primer premio a la
Poesía, concurso Lepoldo Marechal
1992, de la Dirección de Cultura de
la Municipalidad de Morón y dos veces la Franja
de Honor de la Sociedad Argentina de
Escritores. Fue fundador y presidente de la SADE,
filial oeste, 1971/1974.
Por
aquellos años, su casa fue sede de esa
entidad y también lugar emblemático
de la literatura.
Ocupó cargos directivos
en la Sade Central 1974/1976.
Últimamente
estaba colaborando con el diario
"La Prensa" y en los zonales
"El Cóndor" y "Artes y
Letras".
Falleció el 20 de
Enero de 1997.

OBRA:
"30 Cuentos Breves
Argentinos" (1964)
"Luces entre sombras"
(1965)
"Año 2000" (1967)
"Cuentos Fantásticos y apasionados". Dos ediciones
(1970 y 1971)
"Cuentos Parapsicológicos"
(1972)
"El Apagón y catorce
distancias" (1972).
"De Muertes y
Aparecidos"(1975)
"Antología Poética",
libro inédito.
"El Tiempo"
Carlos Castagnini
Aquel vagido , inicio de la vida fue
el despertar de Manuel a las cosas
inanimadas, tomando cuerpo en la
transmutación de la piel y del
espiritu, en que el tiempo,
inexorablemente, produce cambios
irreversibles sin que él mismo, en
este caso Manuel, casi lo adviertiera,
y en un determinado momento, como
ahora, pasado y presente se
amalgamaban en figuras inamovibles,
sin alternativa de futuro, apareciendo
de improviso, como un sueño vívido,
la presencia de su madre que,
sumamente arrobada, observaba sus
pequeñas manos sosteniendo el arco
sobres las cuerdas del violonchello
tocando a Brhams en "Canción de
cuna" y, a su lado, la figura
lombarda de su padre, ojos fulmíneos,
despertando a su ego: -"Puede
llegar a ser un Toscanini".
Despúes...la adolescencia,
envolvente de olores agridulces,
borboteando en el río de sus venas.
Más juventud y madurez en los
apacibles brazos de Adelina que le
diera la trascendencia en los hijos
presentidos.
Y el devenir de los años con la
música adosada al alma, universo de
ensoñaciones ligados profundamente al
violonchello, instrumento de trabajo
que le permitiera vivir holgadamente
con los músicos que fueron
inmortalizados por la historia . Desde
Beethoven a Albinoni, y de ese
inconcluso "Intermezzo",
no
terminado de escribir porque su
corazón se plegaba en remembranzas en
cada nota a incorporar; secreto
inviolable hacia aquella mujer que
llegó a amar hasta el desasociego;
gloria del bel canto, que compartiera
con él muchos escenarios del mundo,
no llegando a hacer pública esa
pasión de vasos comunicantes, por no
quebrantar en ambos, la indisoluble
institución de la sociedad conyugal.
Empero, ahora, a través del
tocadisco a pila que le regalara una
antigua admiradora para que escuchase
viejas arias de figuras de su época,
como Amelita Galli-Curci, Benjamino
Gigli, y de su amada inmortal,
revivida siempre en "Casta
Diva" de Bellini, se propuso
terminar la partitura en ese cuarto
asoleado de un domingo más. Si bien
los discos eran de pasta, guardados
celosamente como un tesoro invalorable
de reponer, aunque muchos se
desternillaran de risa por su girar
ondulante, y de esa púa obstinada, atascada en
surcos profundos, sacados
por sus manos sarmentosas cuando se
repetia la voz como una endecha
herida del tiempo, que lancinaba de
pronto su sensibilad al hacerle
comprender al fin, de la breve y fugaz
estatura del hombre.
En tanto escribía las notas en el
pentagrama, sin dejar de mirar de hito
en hito, a través de los ventanales,
el camino de lajas que se bifurcaba en
redondeles de sombras sobre los
canteros de flores que conducía hasta
el portón gris del geriátrico
llamado "El Descanso".
La
Hormiga

DE LA ANTOLOGÍA:
"39 CUENTOS ARGENTINOS DE
VANGUARDIA"
(Selección: Carlos Mastrangelo
- Editorial: Plus Ultra - Año 1985)
Alguien cerró subrepticiamente la puerta
y, ante la vecindad de la tormenta, Andrés creyó que era el
viento....
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